Presentación del libro “Cuando las locomotoras bebían” de “Jesús Hallado Arenales” ayer en el Ateneo de Santander

Acompañando al autor y presidiendo el evento, José Manuel García Díaz de Villegas catedrático de ferrocarriles en la escuela de ingenieros de caminos, canales y puentes y Mercedes Ortega Gómez, Tesorera del Ateneo de Santander.

Jesús Hallado, Mercedes Ortega y José Manuel García

Díaz de Villegas, quien hizo las veces de maestro de ceremonias, presentó al autor y al libro. Un tema que, como dijo, “le parecía de extraordinario interés, ya que quien dice vapor dice agua, el elemento imprescindible de nuestra vida”. El agua, comentó, con esa fuerza cuando está en estado sólido capaz por ejemplo de impedir la navegación y el agua en estado líquido que nos proporciona unos beneficios como la electricidad pero que también puede tener una fuerza destructora en riadas y maremotos. El agua también se convierte en vapor, y ese vapor a presión propició el desarrollo industrial y la revolución del siglo XIX.

Hay que quedarse con esta idea: AGUA-VAPOR- FUERZA. Y es esta aplicación la que se implementó en el ferrocarril y permitió su desarrollo. Así es como Díaz de Villegas introdujo el tema del libro, y posteriormente, hizo lo propio con su autor, Jesús Hallado Arenales, ingeniero de caminos, canales y puertos nacido en Santander en 1961, que estudió la carrera en la Universidad de Cantabria y del se sentía muy orgulloso de presentar pues es uno de los alumnos más brillantes de la cátedra de ferrocarriles de dicha universidad. Dijo de él que tras finalizar sus estudios ha continuado su pasión por el ferrocarril tanto en su vida laboral (siempre desempeñada en empresas vinculadas al ferrocarril de profesor asociado en la cátedra de ferrocarriles de la Universidad de Cantabria) como en su vida privada pues es su hobby.

Jesús Hallado agradeció las palabras de su querido y viejo profesor, así como al Ateneo de Santander por darle la oportunidad de presentar allí su libro y, por supuesto, a los asistentes.

‘Cuando las locomotoras bebían’ de “Jesús Hallado Arenales

Jesús estuvo arropado por su familia, amigos de carrera, compañeros de trabajo y aficionados al ferrocarril en general. Comentó que en su día él había conseguido separara su vida laboral de su afición por el ferrocarril hasta que le destinaron a Bilbao y conoció el Tren de la Robla, momento en el que surgió sus pasión por las aguadas. El libro es como el recorrido de una gota de agua desde que es captada por la naturaleza hasta que se convierte en vapor en la caldera de la locomotora, pero en lugar de seguir un hilo cronológico está ordenado temáticamente.

En los primeros capítulos describe los diversos sistemas de almacenamiento de este elemento en la propia locomotora, con las diferentes disposiciones de los ténderes, que tanto afectan a la propia fisonomía de la máquina: depósitos laterales, en el bastidor, en alforja, en albarda, ténderes remolcados, etc. Continúa con las instalaciones de abastecimiento de agua, el emplazamiento de las tomas, las aguadas rápidas, los poco conocidos sistemas de alimentación en marcha, que jamás se emplearon en nuestro país, o los elementos que constituyen una instalación de este tipo. Más adelante, se centra en la captación y transporte del agua y las instalaciones de almacenamiento, las de alimentación y los métodos para el tratamiento de las aguas. Por último, el autor nos presenta unas breves notas sobre la importancia de estas instalaciones en la arqueología ferroviaria y algunos ejemplos de recientes actuaciones en la materia.
[texto y fotos © Pamacor: Paloma Matías]

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