Las luces del teatro se apagan y una voz (como si viniera del más allá) nos decía: “Relájense para jugar con todos los sentidos, racionalmente imposible, ¡Prácticamente improbable! están entrando en un mundo más allá de la imaginación”.

Así comenzó anoche el espectáculo ¡PRÁCTICAMENTE IMPROBABLE! de Anthony Blake en el Teatro Casyc, que estaba lleno para la ocasión con un público muy familiar: niños, padres, abuelos…

Anthony Blake agradeció personalmente ésto, ya que la única manera de que los más pequeños se acostumbren a ir a un teatro es ésta; ir desde pequeños con la familia.

Blake jugo con el público, que en todo momento estuvo colaborador y receptivo.

Una secuencia continua de situaciones imprevisibles; un espectáculo que estuvo, desde el primer instante, en las manos de los espectadores; ellos decidían, en todo momento, qué, cómo y cuándo, las cosas, las respuestas…

El espectáculo, que duro casi 2 horas, trascurrió entre risas y la tensión propia del acto, y en él, el mentalista asturiano nos ganó a todos, en una noche mágica.
[texto y fotos © Pamacor: Paloma Matías]