El cantautor Kike Juez dedica la mayor parte de su tiempo a la música. Desde muy pequeño la escuchaba por la afición de su padre, sobre todo a la copla aunque no es su estilo, y con 8 años ya comenzó a tocar la guitarra porque sentía la necesidad de aprender. Esa fue la primera petición que hizo a su padre; ¡que le compraran una guitarra! Desde entonces, la música es una parte muy importante de su día a día.

Sus primeros pasos como cantante los dio en un coro y, hace tan sólo unos meses, dio el salto a los escenarios en solitario, sin coro, después de haber pasado varios años tocando por las calles para disfrutar de su pasión de una manera muy personal.

Ayer actuó en el Vestíbulo de la Fundación Comillas. Un espacio noble con tallas de capiteles de formas naturalistas y florales creado por el arquitecto Domènech, con su suelo decorado con mosaico parlante del Italiano Mario Maragliano y el acceso privilegiado por la Puerta de las Virtudes lo que convierte el lugar en un marco muy especial para ocasiones especiales y ¡ésta lo era!

Alguien como Kike Juez, gran artista pero mejor persona, se merecía este entorno y en él llevo a cabo un gran concierto con sus creaciones propias. Aunque sus referentes sean Serrat, Sabina etc. todos los temas que interpreta son suyos, tanto la música como la letra, y los crea dependiendo de sus estados de ánimo, vivencias, o situaciones que experimenta en su entorno, y son esos sentimientos, los que le hacen pensar y reflexionar, y le ‘obligan’ a expresarlos.

El publico disfrutó y, sobre todo, percibió desde el primer momento el artista que lleva dentro. Conocieron a una persona tímida pero de gran corazón, que quizás algún día comparta escenario con Quique Suarez, por ejemplo, y que ambos puedan interpretar sus temas. Éste es su sueño.

Kike puede estar muy satisfecho y orgulloso de su gran actuación de anoche. El público aplaudió cada tema interpretado y le despidió con una gran ovación, merecidísima por supuesto, y se quedó con ganas de más, aunque eso lo dejaremos para otra ocasión pues se ha ganado con creces que Encuentros Culturales le tengamos presente para la próxima edición.

El cantautor tuvo la ocasión de compartir unos minutos con el artista José Espurz (que está exponiendo en la galería hasta final de mes), y ambos recorrieron el majestuoso lugar que es la sede de la Fundación Comillas, marco incomparable de belleza e historia.

Los IV Encuentros Culturales de la Fundación Comillas llegan a su fin el próximo viernes 31 con un acto especial.

Ante el éxito de la exposición de Jose Espurz y, siendo un gran artista pero mejor persona, Encuentros Culturales y la Fundación Comillas hemos decidido darle un más que merecido homenaje y para ello el próximo viernes 31 de agosto la actuación prevista por la Yamaha Music School Santander, escuela de música con sede en la Av. los Infantes, 85 de Santander, se traslada a la Sala de Exposiciones de la Fundación Comillas.

Allí, a partir de las 20 horas y rodeados de las obras que expone ‘Pepe’ Espurz, llevaremos a cabo un pequeño acto de agradecimiento y, a continuación, tendrá lugar una breve actuación musical por la ‘Yamaha Music School Santander’ con la intención de compartir un rato entre amigos, invitados y todo aquel que desee acudir. ¡Estáis todos invitados!

Recordad que la exposición de José Espurz todavía se puede visitar todos los días de 17 a 20 horas hasta el próximo viernes 31 de agosto, fecha en la que os daremos las gracias y daremos por concluidos los IV Encuentros y os citaremos para el próximo verano de 2019 en los’ V Encuentros Culturales de la Fundación Comillas’.