El pasado domingo, en la plaza de toros de Santander, tuvo lugar un extraordinario espectáculo de arte ecuestre y flamenco ‘El Arte de Andalucia a Caballo’ organizado por Carmelo Cuevas González y MG Producciones y nuestra compañera Paloma estuvo allí para inmortalizarlo con una de sus insuperables galerías.

Una voz profunda, penetrante, nos va narrando lo que vamos a ver en cada instante…

Desde la mano del hombre y con las riendas, la equitación ha conseguido hacer del caballo un atleta con una preparación física y psíquica especial que conlleva muchos años de trabajo, teniendo como objetivo la búsqueda de la perfección de los movimientos en la ejecución de los ejercicios, trabajos en la mano es una disciplina de alto nivel técnico.

Jinete y caballo; dos corazones y un solo pensamiento.

Fantasía ecuestre sobre mi caballo. Ando, troto, galopo y bailo en homenaje a mi tierra andaluza.

Fue un homenaje a Andalucía; a sus gentes, a sus bailes, a su historia, a su arte, a su flamenco. La relación entre el hombre y el caballo es una suma de encuentros y desencuentros con instantes felices y dificultades y el punto final de un tiempo de duro aprendizaje.

El animal es llevado por la voz del jinete y sus manos. Una de las formas más difíciles de llevar el caballo es con el jinete a pie de tierra, y así nos lo muestran.

Nos enseñaron la doma vaquera, que es algo más que un deporte. La doma vaquera es arte. Nació para el uso exclusivo de las ganaderías, el caballo empleado debe ser armonioso, ágil, capaz moverse en un vasto terreno.

Los caballos son domados, educados y pulidos en el picadero para ser animales aptos para todos los perfeccionamientos en un prodigio de sincronía, en una especie de encaje en movimiento, donde espacio y tiempo quedan dominados por jinetes convertidos en un lienzo al son y al ritmo de nuestros caballos.

 [texto y fotos © Pamacor: Paloma Matías]

A continuación, un vídeo y la galería de fotos que realizó ‘nuestra’ incansable Paloma Matías